Conciertos 2009: el público también es responsable
De pronto, una de esas noticias que hacen click: el pasado sábado, Morrissey cantaba en el Echo Arena de Liverpool y una botella de plástico que salta del público cae sobre su cabeza. El ex The Smiths, alérgico como pocos a las manifestaciones del respetable, no aguanta más y suspende todo a los 15 minutos. En algunos foros, en opiniones recogidas tras el entuerto, un puñado de fans reclama que cómo era posible que hiciera algo así. Que después de años en la ruta, luego de conciertos y giras donde seguramente vio y aguantó de todo, era poco profesional que hiciera pagar a miles por la idiotez de uno solo. En el saldo, Morrissey cargó la culpa de no soportar un incidente menor. Casi un alaraco.
Pero, ¿acaso cualquiera no suspendería su trabajo si de pronto tropieza con un injustificado botellazo, piedrazo, puñetazo o cualquier arranque de furia? ¿Hay que tolerar y comprender a los fans sólo por el hecho de serlos? ¿No es acaso la lógica de los partidos de fútbol?: una piedra cae sobre uno de los protagonistas del acto y todo a la basura. Castigados hinchas, estadio, equipo local y varios más que nada tienen que ver con el salvajismo de unos pocos.
En los megaconciertos es igual. En Chile, estas citas se han ido profesionalizando con el tiempo (aunque guardan deudas en el tema de recintos y venta de boletos) y se han ido ampliando hacia un público diverso e impredecible. Por tanto, las audiencias en general, y los fans en particular, no sólo tienen una serie de derechos a la hora de pagar por ver a un artista. También, ahora más que nunca, cargan con responsabilidades y deberes para que el saldo final sea perfecto. Las obligaciones más básicas están siempre en los productores y, en menor medida, en los administradores de los sitios. Pero ¿tienen responsabilidades propias los fans para que todo salga en orden? Claro que sí, aunque a veces se olvidan y confundan.
Ok, ni en Santiago ni en otro punto del país alguien ha arrojado un botellazo que haga peligrar la integridad física de la figura que está sobre la tarima. Tampoco han aparecido las hordas de fanáticos que quieren ser más estrellas que las propias estrellas, situación que en Argentina le dio un desmedido protagonismo a las bengalas encendidas desde el tablón y que en 2004 detonaron la tragedia de Cromañón. Pero hay un par de escenas casi inadvertidas que revelan la falta de respeto de un sector de la multitud no sólo por sus pares, sino que también por el espectáculo.
El pasado viernes 30, en la presentación de Faith No More en el estadio Bicentenario de La Florida, un veinteañero saltó de cancha a cancha VIP, la seguridad lo comenzó a corretear (o sea, hizo su trabajo, ni más ni menos) y el fan terminó escapando hacia la mesa de sonido, pisando cables y estropeando el audio del recital. Resultado: “We care a lot”, uno de los puntos finales del show, no se escuchó y arruinó el cierre del paso de los norteamericanos por la capital. Todos mudos, maldiciendo el infortunio, lamentando el torpe final de fiesta. Los mismos que, sólo un par de minutos antes, aleonaban a otros cuantos para que saltaran las vallas del sector general y llegaran al área de mayores precios. En los conciertos, hay cierta visión de que una parte del público tiene derecho a tomarse venganza contra los productores descarados, los reductos poco amables y cierta “injusticia social” que supone un espectáculo en vivo (los que tienen más dinero están allá, el resto está acá). Pero, ¿qué pasa cuando ese arrojo arruina un show, pasa por encima de los derechos del resto, de los que simplemente van a oír música?
Hay otra visión que dicta que un fanático, sólo por repetir de memoria hasta los acordes, por ser un fetichista de su ídolo durante décadas, por ser el mayor hincha de toda la vía láctea, tiene cancha para hacer lo que se le plazca. Un ejemplo en un lugar más pequeño: en 2006, Luis Alberto Spinetta repletó el teatro Oriente, en una de sus tantas escalas en Santiago. Durante gran parte del show, desde galería y en las pausas entre tema y tema, un seguidor intenta ser más poeta que el poeta, más Spinetta que el propio Spinetta, más vivo que todos juntos y lanza frases tipo: “Flaco, ¿y dónde dejaste a nuestra Buenos Aires?” “Flaco, ¿dónde está tu corazón en este valle de lágrimas?”. El “Flaco” no puede hablar y es interrumpido a cada momento por su apóstol espontáneo. La gente tampoco puede escucharlo. Hasta que el mismo cantante lo ataja: “Che, ¿podés callarte y meterte todo eso por mejor parte?”
Es cierto que los recitales son una de las pocas cosas más o menos democráticas que nos van quedando. Es cierto que sin los seguidores no se entiende ni un cuarto de la historia de la música popular. Es cierto que citas como el Festival de Viña no se comprenden sin el protagonismo del público. Y, por último, es cierto que los espectadores muchas veces son la víctima final de una serie de malas y abusivas decisiones tomadas por productores inoperantes.
Pero, así y todo, hay un porcentaje marginal y minoritario del público (pero a momentos, decisivo) que insiste en convertir a los recitales en un campo de lucimiento propio, pasando a llevar al resto, a fans igual o más acérrimos que ellos. En Chile y el mundo, los espectadores también son responsables de un buen concierto. ¿Lo piensan así? ¿Cómo creen que se porta el público en los espectáculos en Chile? ¿Hay que tolerar a cualquier tipo de público sólo porque paga una entrada, sólo por el hecho de ser fan?




Buen dato el del fan que dejo la escoba en fait no more, no lo sabia. Es cierto que en todo concierto hay gente idiota que se sobrepasa, pero no hay que generalizar, por lo general en chile la cosa es bastante tranquila. recuerdo que cuando iron maiden vino en 1998, le arrojron de todo a la gente de heroes del silencio, lo que tambien es una falta de respeto…saludos desde valpo!
Comentario by Guillermo Jimenez — Noviembre 10, 2009 9:55 am
El publico solo refleja la injusticia que hay en los recitales, donde el valor del ticket es inversamente proporcional a la calidad del espectaculo.
En lo personal, me carga cuando la gente levanta sus putas camaras para sacar fotos a las bandas. No dejan ver. No se supone que las camaras estan prohibidas en los conciertos?
Comentario by Lalo — Noviembre 10, 2009 10:20 am
Yo creo que hay mucho fan egolatra, creyéndose con derecho de insultar a otro, empujar a otro u ofender a otro porque sí, yo sí estuve en el Concierto de Faith No More en Cancha VIP, si supe que fue un tipo de Cancha, que se cruzó por la mesa de sonido dejó todo mudo, considero una irresponsabilidad de la gente que se dice fan, por el sólo hecho de sentirse más privilegiado que el otro por creer tener una conexión “celestial” con su ídolo pasar a llevar al resto, Antes del comienzo del recital, el “festival de escupitajos” que tapo la cancha VIP fue absolutamente injusta, un odio generado sólo porque estábamos ubicados ahí y no en otro lugar, y por sentir, (nadie sabe por qué) que según ellos fue una injusticia que nosotros estuviésemos allí, porque ellos se sentían más fan, entiendo que las entradas a las coniertos son carísimas, pero eso no significa nada, no sé si es resentimiento o qué, pero eso pasa super seguido en los recitales, cuando hay mucha gente que ahorró cada peso para pagar esa ubicación, esperando vivir una experiencia inolvidable, creo en lo personal, que nos falta mucho, y es una cuestión de cultura, en el fondo se debería ir al recital con la premisa de que vamos todos a lo mismo, a dsifrutar, mala que unos queden en distinta ubicación, pero es la única manera de dividir los recintos que tenemos hoy día para reaslizar espectáculos masivos, no contamos con espacios inmensos que permitan cobrar entrada única en una planicie que lo sugiera, esa es lo que opino.
Comentario by Sol — Noviembre 10, 2009 11:11 am
Coincido con Lalo y con parte del articulo, mientras los productoraes mas nos quieran joder con entradas super caras, iancsecibles y malas ubicaciones, el publico mas dejara la escoba. es asi. la culpa tambien la deben asumir ellos
Comentario by Emilio — Noviembre 10, 2009 11:44 am
una verguenza esa nueva legion de “super fans”, al parecer dotados de un sentido de justicia social que el resto no tenemos, y que los pone en un lugar desde donde pueden hacer lo ke kieran………..
“es ke las entradas eran muy caras por eso botamos la reja”……ke es esto? medellin? afganistan? el amazonas?
si no le gusta el precio, no lo pague. punto.
y no hay nada mas desesperante que el que se sabe hasta los nombres de los abuelos maternos del baterista, y que cree que eso lo valida y le permite mirar hacia abajo al que tiene 2 de 8 discos y se pago la entrada para ir a pasar un buen rato.
“pedimos respeto de parte de las productoras”…pero a las productoras no les faltan el respeto de vuelta….se lo fantan a otros fans.
la productora no devuelve ni 2 pesos porke el idiota haya pisado los cables. el que pierde, es el fan. por culpa de uno que se creyo “mas fan ” que la ubicacion donde se encontraba.
estupidos habra siempre, lo duro es que cada vez encuentro mas seguidores de eoss mismos estupidos, que consideran valida la estupidez en respuesta a un alto precio. en ese caso vamos a quemar lan chile porke todos queremos irnos a cancun pero es muy caro el pasaje.
los freakis fetichistas irrespetuosos deberian ser eliminados de los conciertos
y la manga de subnormales que trataron a patton como una especie de dios divino, tambien, ke pais bananero por favor!
osea cuando venga mick jagger que van a hacer?
Comentario by claudio diaz — Noviembre 10, 2009 12:25 pm
Totalmente de acuerdo. No comprendo cuando la gente en los conciertos habla más fuerte que el artista o conversa en los temas más íntimos, como sucedió en el recital de Depeche Mode cada vez que Martin Gore cantaba.
Debería existir un código básico de respeto para los espectadores de conciertos y cines, porque ¿A quién le gusta ver la película escuchando los comentarios de otro espectador? ¿quién soporta a una persona que en el solo de su banda favorita cuenta a sus amigos como estuvo el día o cosas que perfectamente se pueden hablar a la salida, sin interrumpir lo que el resto pagó por ver?
Comentario by Anita — Noviembre 10, 2009 12:46 pm
Claudio, qué acertado comentario. Me parece que la cuota de respeto del público por sus ídolos ha traspasado varios límites. Yo soy fans de muchos artistas, y he tenido la suerte de estar incluso muy cerca de ellos, pero jamás se me pasaría por la mente ser yo más protagonista que ellos (basta ver sus caras y dices…ok, es ser humano, está cansado, no quiere que te tomes la foto)… uno sabe que los tipos hacen su pega (y vaya que es estresante la del artista)….entonces más allá de productores, lugares, logística…Un mensaje para los fans todos:hay que asumir que si queremos productos de calidad, están los derechos y también los deberes. Mira que buen dato lo que pasó con Faith No More… todos culpando a los sonidistas y fue un “genio” que se las dio de grande, y evadió la seguridad. Aprendamos a ser civilizados, por favor !!!
Comentario by Dulcidulcinea — Noviembre 10, 2009 10:16 pm
Grandes datos…me recuerdo perfecto de escenas que graficaste en tu comentario (lo de Spinetta)….hay otra de Fito por ahí que paró de una un concierto íntimo porque la gente se instalaba delante del escenario a tomarse fotos con él de fondo… a su estilo les paró el carro, jajaja…parecido a lo de Spinetta. El costo de una entrada, la mala producción, la escasa seguridad…nada, pero nada justifica un botellazo o dejar un desastre en la mesa de sonido. Otra mala (a propósito de un comentario por ahí) los que hablan cualquier cosa en pleno concierto, los que te adelantan las canciones del setlist y tú lo único que quieres es la sorpresa… me pasó en Depeche y unos brasileños que a los que estabamos alrededor nos contaba qué venía…latero. Y las famosas camaritas… hay gente que no vio nada con tal de grabar conciertos para luego subirlos (de p{esima calidad) a youtube ¿cómo dejar de disfrutar el momento para captar imágenes?… eso es para mi plata mal gastada. La experiencia del concierto, la música en vivo es única !!!
Comentario by La chamán — Noviembre 10, 2009 10:27 pm