Noviembre 12, 2009

Bien por Metallica, mal por el Club Hípico

Categoría: Sin categoría — Tags: musica_claudio - 5:30 pm

Viene Metallica a fines de enero, el arribo está a pocos días de recibir timbre de oficial y es una gran noticia: el tercer paso de los norteamericanos por Santiago abrirá la cartelera 2010 y es un tremendo augurio de las visitas que seguramente poblarán la capital durante el próximo año.

 

Además, desembarcan con “Death magnetic” (2008), el notable disco que los sacudió de las densas texturas y los flirteos con el rock alternativo de las últimas décadas; el trabajo que los devolvió a la rabia y la velocidad que se extrañaban al menos desde “…And justice for all”, álbum parido hace ya lejanos 21 años. El set list de la gira además ha sido de infarto, con casi puros clásicos comprimidos en dos horas. Incluso podrían sumar a Alice in Chains como posibles teloneros de su tramo sudamericano. O sea, por donde se lo mire, es una noticia para descorchar champaña. Y varias botellas.

 

Aunque está el “pero” de siempre.  El ya recurrente malestar  al que nos han acostumbrado algunas productoras locales: el recinto donde se montará el espectáculo. En este caso será en Club Hípico y no es una gran noticia. Si históricamente resulta poco agradable y apropiado ver y disfrutar de un concierto en un reducto pensado para partidos de fútbol, ¿qué nos queda para un lugar destinado a las carreras de caballos?

 

Es cierto que el sitio de calle Blanco Encalada es casi de emergencia, el último rincón que existe para salvar el paso de las grandes giras planetarias por el país ante el cierre del Estadio Nacional (aunque a AC/DC nadie los convenció de que fuera un buen lugar). Pero, pese al oscuro panorama, se han abierto tímidamente opciones que al menos dan para proyectar una mejor organización de los futuros megaeventos locales.

 

Uno de ellos es el estadio Bicentenario de la Florida. Un lugar donde se ve bien casi de cualquier lado, con buena acústica y seguro. Además, con fachada de estadio europeo, para los que gozan con el aire de Primer Mundo.  Sólo en los accesos aún guarda cierta deuda, pero nada grave. Los conciertos este año de Kiss y Faith No More, bandas también de inmensa convocatoria (y parafernalia escénica, en el caso de los pintados), fueron dos pruebas de fuego de las que el sitio de Audax Italiano salió bien parado. Como gran candidato para futuros recitales de alto voltaje.

 

Es cierto que el tour de Metallica exige recintos con capacidad para más de 40 mil personas y el Bicentenario floridano sólo rasguña las 25 mil. Los productores darán las explicaciones de siempre: que no hay más fechas, que la banda exige coliseos monstruosos, que el escenario sólo cabe en lugares más abiertos (como un peladero, porque eso es a la larga el Club Hípico)… pero la profesionalización de los megaconciertos en Chile también podría llevar a repensar algunas decisiones casi escritas de antemano. ¿Por qué no hacer dos shows de Metallica en La Florida?

 

La adaptación del Club Hípico para estos eventos no sólo ha revelado malos accesos y la escasa visión que se puede tener del espectáculo desde algunos sectores, sobre todo de cancha, donde se acumula la mayor cantidad de gente; también conlleva readecuar ubicaciones, algunas de ciertos estatus VIP, que muchas veces no se condicen ni con el alto precio cobrado ni con lo ofrecido en la publicidad. Pasó con Depeche Mode: casi una centena de fans se unieron para demandar a los organizadores por ver poco y nada en un área promocionada como balcón preferencial.

 

Lugares hay en Santiago para que la calidad de los espectáculos que llegan sea completa (lo demostró Faith No More). Es cosa de un poco de voluntad y de dejar de pensar con la billetera.

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